TODO DEPENDE DE TÍ…

Y si amigos, somos individualidades, poseedores de una chispa Divina porque somos seres espirituales, que nos manejamos en un mundo material al cual debemos enfrentarnos, adaptarnos y generar acciones.

Si el Alma continua en el mismo estado puro, que tenía cuando descendió a la vida… nada aprendería.

Para ir dando pasos hasta alcanzar la perfección, las experiencias que brinda la vida y las actividades que llevamos adelante… los contactos y experiencias que desarrollamos en  el mundo exterior… es lo que genera – a través de triunfos o fracasos – la enseñanzas que esa Alma vino a buscar.

Pero siempre y en todos los casos, somos nosotros los dueños de nuestras acciones y generamos la mitad caudal de lo que hace nuestro futuro, que es un 50% de DESTINO y un 50% de VOLUNTAD.

Por lo tanto, en esta reflexión semanal me gustaría que tuvieras en cuenta que nadie va a venir…

Nadie va a venir a empujarte a dar ese primer paso.

Nadia va a apagar el televisor por tu ni te va a decir que es hora de salir a hacer ejercicio.

Si tienes un sueño… el que sea, eres tú quien debe tomar la iniciativa.

La responsabilidad de cambiar tu vida está en tus manos, depende exclusivamente de ti.

No esperes que nadie más lo haga…

Tú tienes el poder de hacer que las cosas sucedan.

¿Qué pequeño paso darás esta semana para acercarte a tus metas?

NO ES FACIL ENVEJECER…

Te tienes que acostumbrar a caminar más despacio, a despedirte de quien eras y saludar a quien te has convertido.

Es difícil esto de cumplir años…

Hay que saber aceptar tu nuevo rostro y pasear con orgullo tu nuevo cuerpo y desprenderte de vergüenzas, de perjuicios y del miedo que dan los años.

Y dejar que pase lo que tenga que pasar, y dejar que se vaya quien se tenga que ir y dejar que se quede, el que se quiera quedar.

No, no es fácil esto de hacerse viejo.

Hay que aprender a no esperar nada de nadie, a caminar solo, a despertar solo y a que no te atrape cada mañana el tipo que ves frente al espejo…

Y si, te lo tengo que decir…

Aceptar que todo se acaba, y la vida también.

Y saber despedirse de los que se van y recordar con amor a los que ya se fueron y seguir caminando, disfrutando, maravillándote de las cosas extraordinarias que te ofrece la vida en cualquier vuelta de la esquina, en cualquier encuentro casual, grupo al que asistas, vocación que descubras, actividades que realizas ahora, porque en otros momentos no podías.

Y darte cuenta (y aceptar) que los años pasaron porque es la ley de la vida.

Y a pesar de todo lo que puedas haber vivido, el mañana te está esperando y con él, nuevas cosas para vivir, maravillarte  y disfrutar.

Así que tengas la edad que tengas, una cosa es cierta:

Los años pasan, la vida pasa, las cosas pasan, pero lo que no debe pasar es el agradecimiento de estar viviendo esta maravillosa experiencia Terrenal, que – como espíritus que somos (viviendo experiencias humanas)  – transitamos en esta escuela de la vida en la que hay enseñanzas, pero también espacios para divertirnos, agradecer, disfrutar y ayudar (de la manera que puedas o que lo sientas) a que los demás puedan mejorar su estadía por aquí.

Bendiciones queridos amigos, tengas la edad que tengas…

Walter Accuosto